Alessandro Bassi conquista el Colegio San Agustín

Cuentan que los pájaros empezaron a cantar al escuchar la voz de un tenor del que nunca se supo su nombre. Desde entonces, cada mañana, al despertar el día, lo llaman con su canto. Es como si todavía lo buscaran entre los árboles, esperando una respuesta que nunca termina de llegar.
Alessandro Bassi lleva años cantando como aquel tenor al que los pájaros buscan al amanecer en la naturaleza, aunque, de vez en cuando, se deja ver por los escenarios y los pone patas arriba. Primero, con el silencio que se apodera de todo cuando suenan sus primeras notas. Después, con la algarabía de los aplausos cuando todo ha terminado. Aplausos interminables, de esos que seguramente también le dedicarían aquellos pajarillos si alguna vez pudieran escucharlo en mitad del bosque.
El tenor puso en pie a todo el público del Colegio San Agustín.
La voz sobrenatural de Alessandro conmovió a los allí presentes. Y es que se sintió tan cómodo sobre el escenario que no le hubiera importado quedarse una hora más. O dos. Dejó boquiabiertos a propios y extraños. Magistral. Una voz que se salía de todos los patrones conocidos, capaz de alcanzar lugares a los que muy pocos pueden llegar.
Lo único que podía hacer uno era escuchar con asombro aquellos sonidos casi sobrehumanos. Había momentos en los que parecía imposible que semejante voz pudiera salir de una garganta. Rozaba la magia.
A alguien del público se le escapó decir: «Otra vez la misma energía, y otra vez esa voz». Y quizá no había mejor manera de resumir lo que acababa de suceder. Porque hay voces que se escuchan, otras que se admiran y unas pocas que permanecen mucho tiempo después de que haya terminado la última nota.
La de Bassi pertenece a estas últimas.
Comparable a los grandes iconos vocales de todos los tiempos, Alessandro Bassi es alguien que se ha tomado muy en serio esa maravillosa profesión de crear música y emocionar a los demás. Y ahí está. Impresionando. Demostrando que el talento, cuando se acompaña de trabajo, sensibilidad y entrega, puede convertir una actuación en algo verdaderamente extraordinario.
Ya no hay dudas. Es uno de los grandes.
Después de una actuación excepcional como la suya, lo suyo sería levantar una copa y brindar por el éxito. Por la música. Por esas voces que tienen el extraño privilegio de detener el tiempo mientras suenan.
Mientras tanto, en algún lugar del bosque, los pájaros siguen cantando al despertar el día. Dicen que todavía buscan a aquel tenor desconocido, esperando que alguna mañana les responda.
Quizá deberían dejar de buscarlo.
Alessandro Bassi estuvo cantando en el Colegio San Agustín.