
El presidente del grupo, Francisco Serrano, ha defendido la diferenciación, la promoción y la búsqueda de la excelencia y la calidad como vías de futuro ante la crisis de precios y los problemas del olivar tradicional.
Representantes de 17 cooperativas de la Subbética y de Los Pedroches han hecho balance de la pasada campaña y han analizado las perspectivas de una cosecha que ya se ha puesto en marcha en un escenario complicado
La Cooperativa Olivarera Los Pedroches (OLIPE) ha acogido hoy en Pozoblanco la XI Asamblea General del Grupo Almaliva, un encuentro que ha reunido a alrededor de 140 asistentes vinculados a 17 cooperativas oleícolas de la provincia de Córdoba. La jornada ha abordado los principales desafíos del sector, desde la rentabilidad del olivar tradicional y de montaña hasta la mejora de la calidad de los aceites y la apertura a nuevos mercados, con la internacionalización como uno de los grandes retos para reforzar su competitividad.
El presidente del Grupo Almaliva, Francisco Serrano, ha situado la diferenciación, la promoción y la búsqueda de la excelencia como ejes fundamentales para afrontar las dificultades económicas que han atravesado estos olivares debido a los bajos precios y a los altos costes de producción. La necesidad de avanzar hacia aceites de mayor calidad y reforzar su posicionamiento comercial ha adquirido especial relevancia en un modelo productivo condicionado por los costes de producción y por las dificultades para trasladar al mercado todo el valor del trabajo de los agricultores. Según Serrano, «tenemos que hacer las cosas muy bien, mejor que nadie y el aceite se debe entregar y se ha de moler cada día, del campo a la almazara, lo antes posible para evitar pérdidas de calidad, porque sin calidad estamos perdidos».
La internacionalización ha constituido, según Serrano, una de las principales oportunidades para ampliar las posibilidades comerciales de las cooperativas y reforzar el reconocimiento de los aceites de la sierra. Para ello, ha señalado la necesidad de consolidar una oferta diferenciada, respaldada por la calidad del producto y por los atributos que distinguen su origen y sus sistemas de producción. La promoción exterior y la búsqueda de nuevos mercados se han planteado como herramientas para generar oportunidades de negocio y mejorar el valor que reciben los productores.
Uno de los aspectos que más se han destacado durante la jornada es la necesidad de potenciar aspectos como la enorme tasa de polifenoles que contienen los aceites de la sierra, que en algunos casos triplican la de olivares intensivos e incluso de otros tradicionales cultivados en zonas llanas o de regadío. Según Serrano, son fundamentales para potenciar la comercialización porque representan la salud y la calidad que aportan estos aceites.
Esta estrategia ha conectado con la realidad del olivar tradicional y de montaña, cuyas dificultades productivas han hecho especialmente importante avanzar hacia un modelo basado en el valor añadido y no exclusivamente en el volumen o en la competencia por precio. La mejora continua, la innovación y el trabajo coordinado entre cooperativas se han presentado como herramientas para fortalecer la posición comercial de estos aceites y contribuir a la viabilidad económica de las explotaciones.
Por su parte, el presidente de la Cooperativa Olivarera Los Pedroches (OLIPE), Bartolomé Carrillo, ha dado la bienvenida a los asistentes y ha reivindicado el papel del cooperativismo oleícola en la defensa del olivar tradicional y de montaña. En su intervención, ha recordado que esta actividad ha trascendido la producción de aceite, al estar estrechamente vinculada al empleo, las familias, la economía rural, el paisaje y la identidad de los pueblos.
«Sin rentabilidad no hay sostenibilidad y sin sostenibilidad no hay futuro», ha afirmado Carrillo, quien ha advertido de que las características del olivar de montaña y la orografía de las zonas de sierra han condicionado sus costes de producción. En este contexto, ha defendido que el mercado debe reconocer el valor real de los aceites y el esfuerzo que requiere su elaboración.
El presidente de OLIPE también ha destacado la agricultura ecológica como una herramienta estratégica para diferenciar la producción y generar valor añadido. Según los datos expuestos en su discurso, aproximadamente el 70 % de la producción de la cooperativa ha estado vinculada a este modelo, que ha permitido poner en valor el territorio y las características de sus aceites.
Carrillo ha subrayado, además, la contribución ambiental del olivar de montaña, que ha participado en la conservación del suelo, el mantenimiento de la biodiversidad, la gestión de la biomasa, la prevención de incendios y la fijación de CO₂. Estos servicios, ha defendido, deben ser reconocidos junto con el valor alimentario del aceite y el trabajo que desarrollan los agricultores.
Asimismo, ha apelado al cooperativismo como instrumento para transformar, comercializar, innovar y acceder conjuntamente a mercados que habrían resultado más difíciles de alcanzar de forma individual. El objetivo, ha señalado, debe ser que las nuevas generaciones puedan heredar explotaciones de las que vivir y una actividad agraria con perspectivas de futuro.
Tres ponencias sobre agua, calidad y rentabilidad
El programa técnico de la Asamblea ha incluido tres intervenciones centradas en cuestiones relevantes para la actividad oleícola. Antonio Montes Poyato ha abordado la ponencia «Reutilización de aguas regeneradas para el riego agrícola. Un caso de uso», una temática relacionada con la gestión de los recursos hídricos y la búsqueda de alternativas para atender las necesidades del regadío.
Por su parte, Belén Bonfill ha desarrollado la ponencia «MOSH y MOAH en el aceite de oliva», centrada en una cuestión de interés para el control de contaminantes y la seguridad alimentaria. La atención a estos aspectos ha formado parte de las exigencias de calidad que ha afrontado el sector y ha resultado relevante para preservar la confianza de los consumidores y los mercados.
La tercera intervención, a cargo de Herminia Millán, ha llevado por título «Del kilo de aceituna al euro de beneficio» y ha abordado, desde su planteamiento, la relación entre la producción agrícola y el resultado económico. La rentabilidad ha constituido una preocupación central para las explotaciones tradicionales, especialmente en aquellas zonas donde las condiciones del terreno han dificultado determinadas labores y han elevado las exigencias productivas.
Las tres ponencias han permitido abordar distintas dimensiones de los retos del sector: la gestión del agua, las garantías de calidad y seguridad alimentaria y la viabilidad económica de la actividad agrícola.
Balance de campaña y perspectivas para el nuevo ejercicio oleícola
La Asamblea General ha incluido también el informe de la campaña 2025/2026, el análisis de las perspectivas de la campaña 2026/2027, ya iniciada, y la presentación de los proyectos de Almaliva
Group, además de los asuntos generales planteados por las cooperativas participantes. La pasada campaña, el grupo ha concluido con un balance final de 50 millones de kilos de aceite.
El encuentro ha servido como espacio de intercambio de información y coordinación para abordar las dificultades productivas y comerciales y analizar las perspectivas de una nueva cosecha que se ha presentado en un contexto complejo. La cooperación entre las entidades ha permitido compartir experiencias y reforzar una estrategia común ante los retos del mercado.
La clausura institucional ha contado con la participación del alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello Muñoz; el director gerente de la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía (AGAPA), Francisco Acosta Rosa, y la delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Córdoba, Raquel López Moriana. Los tres representantes públicos han destacado la importancia del olivar para territorios como la Subbética y Los Pedroches y se han mostrado dispuestos a respaldar iniciativas que garanticen la pervivencia del cultivo y la rentabilidad de los agricultores.